Psiconutrición
Bienestar

Comer emocional: ¿Qué es la psiconutrición?

Te has preguntado alguna vez cómo es tu relación con la comida, conocida como psiconutrición, y si has experimentado el “comer emocional”.

Lo más probable es que sí, ya que no podemos dividir lo emocional de la conducta alimenticia, sí es bueno saber cómo esta relación se manifiesta en ti y si en algún nivel te está trayendo consecuencias negativas.

¿Qué es el “comer emocional?

El “comer emocional” en las palabras de Palomino-Pérez (2020) es:

“Un concepto que deriva de la teoría psicosomática proveniente del psicoanálisis y define a aquella persona que presenta como mecanismo disfuncional, el regular sus emociones negativas, a partir de la ingesta de alimentos.

Por tanto, es el término que más se ha estudiado en el contexto del exceso de peso.

Estas emociones negativas son más salientes en periodos de estrés percibido (la persona “se siente” estresada) y en periodos de estrés crónico (condiciones laborales, económicas, familiares de características desfavorables, entre otras)”.

De lo anterior derivan dos aspectos importantes a tener en consideración sobre la psiconutrición:

  1. Que el comer en exceso puede ser una respuesta a las emociones negativas.
  2. Que el estar estresado aumenta el riesgo de comer emocional.

La comida y las sensaciones

Es importante mencionar que la psiconutrición nos ayuda a entender que la comida no sólo está asociada a sensaciones negativas.

Está asociado a una gama de sensaciones y emociones que se van entremezclando de manera única y particular en cada persona, una relación estudiada en la psiconutrición.

En estudio realizado en la Universidad Autónoma de México por Fernández y Reild (2015) se detectó que el 85% de las sensaciones asociadas a la comida son positivas.

No obstante, cuando hablamos de una conducta de atracón – comer en demasía, algunas personas lo hacen a escondidas – las primeras sensaciones son positivas, pero luego son de culpa y sensación negativa a sí mismos.

Y no es necesario llegar al punto de atracones para sentirse mal luego de comer, hay personas que al salirse de su plan de alimentación ya se castigan a sí mismo.

Entonces, recogiendo toda la información anterior, el panorama sería más o menos así:

Aliviar una sensación negativa

Me siento mal con alguna emoción negativa -pena, rabia, frustración-, como para aliviar esa sensación, generalmente se eligen alimentos altos en grasas y azúcares, lo que se ha visto que generan una reacción química de placer y bienestar.

Los azúcares aumentan el índice glicémico que da una falsa sensación de energía y relajan.

Las grasas también ayudan a relajar el cuerpo, pero luego el índice glicémico baja y tomamos conciencia de lo que hicimos, viene la culpa y el malestar con uno mismos con potentes frases como: “Que tonto/a soy, no me puedo ni controlar” y he escuchado frases peores de castigadores y de hirientes que se dicen los consultantes.

Y a veces es tan grande esté malestar que para olvidarlo, se vuelve a comer.

Importante recordar que bajo estrés se cae en este círculo vicioso y culposo más rápido.

¿Quién se siente identificado con el relato anterior? ¡Yo!

En mayor o menor medida creo que todos hemos experimentado alguna vez el comer de manera emocional y es inevitable porque el alimentarnos es una conducta muy compleja.

Podríamos decir que en la psiconutrición intervienen factores biológicos, psicológicos-emocionales y culturales en ello.

Acá es importante tomar toda esta información e indagar cómo esto se manifiesta en ti, por ejemplo:

Factores biológicos

Por supuesto que acá encontraremos la nutrición, todos los químicos que tu cuerpo necesita para su buen funcionamiento. ¿Pero sabemos cómo hacerlo? ¿Sabemos que realmente necesita nuestro cuerpo?

Yo creo que sin ayuda no lo sabemos, por ello te recomiendo visitar al nutricionista para tener una idea clara.

Además, acá encontramos el relajo y satisfacción química de la que hablamos antes que aporta la grasa y el azúcar. Dicen que el azúcar es la droga mejor aceptada socialmente.

Factores psicológicos y emocionales

Acá encontramos el cómo tú has ido asociando la comida con bienestar según tu historia y tus experiencias.

Por ejemplo, si tu mamá te daba postres de leche en la infancia, es normal que cuando te sientas desolado busque esa comida, para revivir el confort materno – por supuesto si tuviste una buena experiencia con tu madre en la infancia-.

Factores culturales

En Chile y muchos otros países del mundo la comida está asociada con el afecto, como ha sido estudiado ampliamente estudiada en la psiconutrición.

Cuando vamos a visitar a la abuela nos llenan de comida, cuando la amiga está triste le regalamos un chocolate.

Y así es como nuestra mente va asociando el comer con sentirse querido y es probable entonces que busquemos esa comida-cariño cuando nos sintamos mal.

¿Qué podemos hacer para abordar el comer emocional?

Aceptar que está ahí y observar.

Lleva un diario de lo que comes junto con el contexto emocional en el que te lo comiste y aprende de eso. En qué momentos acudes a la comida para regularte, qué alimentos eliges.

Ten conocimiento de tus emociones y aprende a regularlas

Es fundamental que conozcas cómo las emociones se manifiestan en ti y sepas reconocerlas, la tristeza, el dolor, la rabia, la ira, la vergüenza, el sentirte estresado o ansioso.

Deja que la emoción entre y reconocerla para luego regularla

El regularnos es un camino muy personal, algunos necesitan estar sólo, otros conversar, hay personas que les ayuda el caminar a otros les ayuda dibujar o escribir. Distintas cosas diferentes al comer.

Aprende a postergar el impulso de comer

Cuando quieras comer algo que ya identificaste que viene del “comer emocional” dile a tu mente después, no le digas que no, para que no se rebele – todos tenemos un rebelde interior- y en ese “después” haz alguna actividad que idealmente mueva tu cuerpo – a veces después de la actividad a uno se le olvida o bajan las ganas-.

Si aún tienes ganas busca alguna alternativa saludable a lo que estás antojado, por ejemplo en vez de dulces algo con frutas, en vez de papas fritas huevos o palta y si todavía estás antojado compra lo que quieres pero versión mini.

Tampoco hay que ser un tirano con uno, la invitación es aprender a llevar un proceso amoroso contigo mismo.

Aprende a seducir a tu animal interior

El que se quiere comer todo es tu parte instintiva que seguramente reacciona a nivel de sobrevivencia frente a algo que interpreta como amenaza, chequea si la amenaza es real o no, si no lo es trata de soltar esa actitud de sobrevivencia.

Además, el animal no entiende de razones intelectuales le gusta el placer.

Haz que esa parte de ti recuerde lo bien que se siente al comer liviano, que te sientes en balance, con energía, vital.

Desarrolla la conciencia corporal

Aprende cómo es tu sensación de saciedad, cuándo tienes hambre real o hambre emocional.

Comienza a dialogar con tu cuerpo: ¿Cómo se va a sentir mi cuerpo-mente cuando coma este alimento? ¿Cómo se va a sentir mi cuerpo-mente después que comas este alimento?

Aprende a perdonarte

Si pierdes tu equilibrio no hay problema, es normal, no te quedes pegado ahí, lo importante es retomar ese estilo de vida que estas construyendo que te lleve a tu bienestar.

Estas son las claves para mejorar tu relación con la comida y contigo mismo.

No te preocupes si no las puedes llevar a cabo de una vez, quizá necesitas ayuda personalizada psicoterapéutica y una cuota de paciencia, amor y compasión contigo mismo/a.

Referencias

Fernandez E. y Reild L (2015) Las Emociones y la Conducta Alimentaria. ACTA DE INVESTIGACIÓN PSICOLÓGICA, 2015, 5 (3), 2182 – 2193
https://www.redalyc.org/pdf/3589/358943649006.pdf

Palomino- Perez A. (2020) Rol de la emoción en la conducta alimentaria. Revista chilena de nutriciónvol.47 no.2 Santiago abr. 2020
https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-75182020000200286&script=sci_arttext

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