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Ansiedad

Qué decirle a una persona con ansiedad

Qué decirle a una persona con ansiedad

El lenguaje crea realidades en la percepción de las personas, por lo que saber qué decirle a una persona con ansiedad puede ayudarle disminuir la intensidad de sus síntomas.

Ansiedad

La ansiedad es la segunda condición de salud más común en el mundo, llegando a una prevalencia de entre 15 a 22% (DSM-V) de la población, prevalencia que se elevó por los la pandemia del covid-19. Se estima que 1 de cada 4 personas en el mundo podría estar sufriendo de ansiedad.

La ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura y se manifiesta en los pensamientos, como preocupaciones, en las emociones, como irritabilidad y en el cuerpo, a través de malestares y dolores. Si quieres saber más sobre la ansiedad, recuerda visitar nuestra Guía de Ansiedad.

¿Cómo puedo entender a la persona con ansiedad?

Con la definición de ansiedad puedes hacerte una idea de que una persona que padece de mucha ansiedad, es una persona que puede pasar mucho tiempo atrapada en sus pensamientos, rumiando una y otra vez, los tantos escenarios adversos que le podrían ocurrir (y probablemente siempre pensando en el peor de los casos).

A la vez, pueden tener dificultad en su manejo emocional, debido a la irritabilidad y fatiga que experimenta, acompañado de malestares corporales, como problemas de sueño, dolores musculares o problemas estomacales.

Por tanto la paciencia y la escucha activa (y sin juicios) es importante para que te puedas relacionar con una persona que sufre de ansiedad.

¿Cómo puedo ayudarle?

Para ayudar a la persona que padece de ansiedad, es importante que puedas ayudar en al menos una de las tres áreas afectadas.

En la primera área, la de los pensamientos, considera que estos pueden verse como negativos o miedosos, pues la persona rumea mucho mentalmente sobre los posibles desenlaces de lo que podría ocurrir en el futuro, centrándose en el más adverso.

Por esto que puedes ayudarle a mostrarle las otras alternativas, especialmente aquellas más positivas, así como también ayudarle a construir soluciones que le ayuden a calmar las preocupaciones. Recuerda, nos preocupamos por aquello que no tenemos el control.

Por ejemplo, David está con mucha ansiedad debido a un examen final de semestre y en sus pensamientos solo están las consecuencias de reprobar el examen, por lo que David -inconscientemente- está preparándose para no reprobar el examen, más que para aprobarlo.

En esta caso te puede ser útil ayudarle a comprender de que la posibilidad de que lo repruebe es de un 50% y que hay un 50% de posibilidades que si lo apruebe (“¿Por qué solo da cierta una de ellas?”). Además, de apoyarle en la planificación estratégica de estudio como en las distintas posibilidades que podría enfrentar (Del tipo: “qué hacer si…”).

Continuando con el ejemplo, es importante que para ayudar el área de las emociones y del cuerpo, puedas conversar con él para que pueda tener espacios de esparcimiento y relajo, a modo de que pueda canalizar sus emociones en dichos espacios. Escuchar

¿Qué actitud me favorece en la ayuda?

Considera que una persona con ansiedad será alguien que está con mucha rumiación mental e irritabilidad, por lo que puede no ser fácil establecer una comunicación fluida.

Por esto que contar con mucha paciencia, respeto y escucha activa, permitirán que la comunicación que establezcas será de seguridad, para que la persona pueda expresarse, hablar y compartir aquello que le preocupa y no logra dejar de pensar.

Al contar con la seguridad de hablar sobre sus preocupaciones, brinda la oportunidad de que la persona pueda “escuchar” sus pensamientos y poder organizarse mejor frente a sus preocupaciones.

Ayudarle a buscar soluciones, mostrar el “otro lado de la moneda” (los escenarios favorables), ayudarle a reconocer las fortalezas que tiene para enfrentar la situación y brindar motivación, resultarán de mucha ayuda para quien está padeciendo de intensos niveles de ansiedad.

Evitar actitudes o pensamientos que minimicen lo que el Otro está sintiendo son fundamentales para impedir aumentar la intensidad de la ansiedad.

Frases como:

“¿por eso te haces problema?”,

No va a pasar nada malo, despreocúpate”,

Estás exagerando mucho al pensar en eso”,

Entre otras, no ayudan a que la persona disminuya su ansiedad, al contrario, pueden aumentarla ya que dichas frases pueden ser recepcionadas como:

¿No es entonces un problema? ¿estoy sintiendo algo que no debería sentir?

¿cómo sabe que no va a pasar nada malo? ¿cómo me puedo despreocupar?

¿soy exagerado? ¿no debería estar sintiendo esto?”.

Respectivamente.

¿Cuándo debo apoyarle para que busque ayuda profesional?

Es importante que puedas ayudarle a que busque ayuda profesional cuando ha pasado un periodo importante de tiempo, 3 a 6 meses, en que ves que la persona no logra disminuir sus preocupaciones, que no logra sentirse feliz o tranquila y que se ha acrecentado su intensidad de ansiedad.

Es importante que consideres que es común que muchas personas ansiosas puedan aislarse o simular sus síntomas, por lo que muchas veces son las redes de apoyo cercanas las que logran ayudar a identificar y motivar a la persona cuando es el momento de pedir ayuda profesional o a apoyarse de instancias educativas o digitales, como nuestro tratamiento digital para la ansiedad.

Equipo Psicología Clínica
Equipo de edición de contenidos de psicología y nutrición.

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