Adolescentes y NiñosAnsiedad

¿Cómo identificar la ansiedad en adolescentes?

La adolescencia es una etapa única y formativa. Los múltiples cambios físicos, emocionales y sociales que se dan en este periodo, pueden hacer que los adolescentes sean vulnerables a problemas de salud mental. Promover el bienestar psicológico de los adolescentes y protegerlos de experiencias adversas y factores de riesgo que puedan afectar su capacidad para desarrollar todo su potencial es esencial tanto para su bienestar durante la adolescencia como para su salud física y mental en la edad adulta.

Señales para identificar la Ansiedad

Existen varias señales asociadas a la ansiedad, en lo que sigue presentaremos algunas en tres áreas, las físicas, emocionales y del comportamiento. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que no son las únicas características o signos, por lo que no debemos cerrarnos solo a las mencionadas. No obstante, estas nos pueden servir como una guía u orientación al momento de observar ciertos rasgos ya sea en nosotros mismos, nuestros hij@s, un amigo o compañero, familiar, etc.

Señales físicas de la ansiedad:

  1. Se queja con frecuencia de dolores de cabeza o de estómago sin causa médica aparente.
  2. Se niega a comer en la escuela o en otros lugares públicos.
  3. Cambia repentinamente sus hábitos alimenticios.
  4. Está inquieto, agitado, hiperactivo o distraído.
  5. Comienza a temblar o a sudar en situaciones intimidantes.
  6. Tensa los músculos constantemente.
  7. Le cuesta dormirse o permanecer dormido.

Señales Emocionales de la Ansiedad:

  1. Llora a menudo.
  2. Se enoja o molesta sin razón aparente.
  3. Teme cometer errores, incluso pequeños.
  4. Siente mucha ansiedad cuando tiene que presentar pruebas o exámenes.
  5. Duda de sus habilidades y capacidades, aunque no haya razón para ello.
  6. No acepta la crítica, aunque sea constructiva.
  7. Tiene ataques de pánico (o tiene miedo de tenerlos).
  8. Tiene fobias o miedos insistentes.
  9. Le preocupan cosas del futuro lejano.
  10. Tiene pesadillas recurrentes de perder a un progenitor o a un ser amado.
  11. Tiene pensamientos obsesivos o preocupaciones acerca de cosas que podrían suceder o temas molestos.

Señales de Comportamiento de la Ansiedad:

  1. Evita participar en actividades en la clase.
  2. Se queda en silencio o se muestra preocupado cuando tiene que trabajar con sus compañeros.
  3. Se niega a ir a la escuela.
  4. Evita situaciones sociales con sus compañeros.
  5. Se niega a hablar con los compañeros o con desconocidos en tiendas, restaurantes, etc.
  6. Comienza a abandonar actividades que le gustaban.
  7. Busca constantemente aprobación de sus padres, profesores y amigos.
  8. Muestra conductas compulsivas, como lavarse las manos o arreglar cosas.

Entendiendo la Ansiedad en Adolescentes

Primero quisiera comentarles que en los últimos 10 años, han aumentado los diagnósticos de trastornos de ansiedad en jóvenes menores de 17 años, pasando de un 3,5% a un 4,1% en la actualidad.

Primero es importante saber que es completamente normal preocuparse cuando las cosas se ponen estresantes y complicadas. Pero si las preocupaciones se vuelven abrumadoras, puedes sentir que están dirigiendo tu vida. Si pasas demasiado tiempo preocupado o nervioso, o si tienes dificultades para dormir por la ansiedad, presta atención a tus pensamientos y sentimientos. Pueden ser síntomas de un problema o un trastorno de ansiedad.

La ansiedad es una reacción humana natural que afecta a la mente y al cuerpo. Tiene una importante función básica de supervivencia: la ansiedad es un sistema de alarma que se activa cuando una persona percibe un peligro o una amenaza.

Cuando el cuerpo y la mente reaccionan al peligro o la amenaza, una persona siente sensaciones físicas de ansiedad: cosas como la aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio, tensión muscular, las palmas de las manos que sudan, un malestar en el estómago y temblor en las manos y las piernas. Estas sensaciones son parte de la respuesta del cuerpo de “huir o luchar”. Están provocadas por un aumento de la producción de adrenalina y otras sustancias químicas que preparan al cuerpo para escapar rápidamente del peligro. Pueden presentarse como síntomas leves o extremos.

La respuesta de lucha o huida ocurre instantáneamente cuando una persona siente una amenaza. Pocos segundos después, la parte del cerebro encargada de pensar (la corteza) empieza a procesar la situación y a evaluar si la amenaza es real, y en tal caso, cómo manejarla. Si la corteza envía la señal de no hay peligro, la respuesta de lucha o huida se desactiva y el sistema nervioso puede relajarse.

Si la mente razona que una amenaza puede durar, los sentimientos de ansiedad se prolongan, manteniendo alerta a la persona. Las sensaciones físicas, como la respiración rápida u superficial, las palpitaciones, la tensión muscular y el sudor en las palmas pueden continuar también.

En base a esto, debemos tener en cuenta que la adolescencia puede ser un periodo de altibajos emocionales, que resultan en cambios de ánimo y conductas impredecibles. Parte de esto puede atribuirse a los cambios hormonales. Pero también a esta edad los chicos enfrentan mucha presión, especialmente si piensan y aprenden de manera diferente.

Todo se vuelve más complicado, la escuela, la vida social, las responsabilidades en la casa. Además, se supone que tienen que empezar a pensar en su futuro.

Muchos preadolescentes y adolescentes pueden manejar el estrés, y hasta puede que les parezca estimulante. En otros, el estrés se acumula y se trasforma en ansiedad.

Dicho esto, ¡la comunicación es clave!

Estrategias para ayudar al adolescente a hacer frente a la ansiedad

Primero, es fundamental y necesario fomentar el establecimiento de una comunicación fluida que permita una identificación y expresión emocional adaptativa:

Permitiendo el desahogo y expresión de sus preocupaciones, dudas y sentimientos. No forzarle a hablar y estar disponibles cuando él/ella lo necesite.

Ante la negativa a hablar de algo es preferible no insistir, ya que eso sólo hará que se niegue con mayor rotundidad. En estos casos lo mejor es hacerles saber que estamos dispuestos a escucharles cuando nos necesiten. Es importante comprender lo importante que para el o la adolescente es esa situación.

No hay que restar importancia a acontecimientos que para un adulto pueden resultar intrascendentes, ya que toda emocion por distinta que sea de la mia debe ser validada.

Respetando sus sentimientos. Muchas veces la ansiedad va acompañada de vergüenza por parte de quien la padece al no poder controlar los síntomas. Es muy importante dar validez y legitimar los sentimientos del o la adolescene, abordando el tema con naturalidad y evitando los tabúes. Es decir, hacerle saber que le comprendemos y le respetamos. El/Ella debe sentir que sus sentimientos son válidos y que no se le juzga por ello. Dar validez a los sentimientos no es igual que estar conforme con ellos. De manera que si percibimos miedo ante una determinada situación, le escucharemos y nos mostraremos dispuestos a ayudarle, pero animándole a enfrentarse a lo que teme.

No hacer preguntas que sugieran una respuesta. Es conveniente evitar hacer preguntas cerradas que sugieran una determinada respuesta. Por ejemplo, en lugar de preguntarle: “¿Estás preocupado por este examen tan importante?, ¿haz estudiado lo suficiente?”, hacerle una pregunta más abierta como “¿Cómo te encuentras?, ¿hay algo que te preocupe?”.

Por otro lado también les compartiré algunos tips y orientaciones las cuales en su mayoría están descritas para los padres o cuidadores, sin embargo se pueden modificar, ya sea para un amigo, hermano, familiar con ansiedad. Recuerden que esto no es una solución a la ansiedad, para esto es muy importante que consulten a un especialista en el área.

El objetivo es que el adolescente aprenda a controlar la ansiedad, no eliminarla. Le apoyaremos recordándole las estrategias que ha aprendido. Si la situación lo permite, actuaremos como guía externa (por ejemplo, ayudándole a contar los tiempos en la respiración). La mejor manera de ayudar a superar su ansiedad es ayudarles a aprender a tolerarla lo mejor que puedan. Con el tiempo, la ansiedad irá disminuyendo.

No evitar ciertas cosas simplemente porque le pueden causar ansidad al adolescente, esto hara que se sientan mejor a corto plazo pero a costa de reforzar su ansiedad a largo plazo.

Animarle a que se enfrente con lenguaje positivo pero realista. Por ejemplo, ante el miedo a hablar en público, en lugar de decir “lo vas a hacer perfecto”, “sabes cómo relajarte, recuerda que puedes controlarlo…”.

Actuar como modelos de conducta y afrontamiento, niños, niñas y adolescentes aprenden a actuar y a afrontar los problemas imitando y adoptando como propios los modos de actuación de personas cercanas a ellos. Debemos dar ejemplo de cómo controlar la ansiedad de forma sana. En lugar de fingir que no experimentamos estrés ni ansiedad, permitamos que nuestros hijos vean que se sabemos controlarla, tolerarla.

Trabajar los pensamientos o creencias disfuncionales sobre situaciones que le crean inquietud. Esto es, los pensamientos catastrofistas o negativos acerca de lo que puede ocurrir (ej. “se van a reír de mí, lo voy a hacer fatal, no voy a poder controlarlo…”), sustituirlos por pensamientos más funcionales (ej. “voy a intentar hacerlo lo mejor que pueda, si sigo respirando la ansiedad irá descendiendo…”)

Reforzar su autoestima!! Un factor esencial en la motivación y el desarrollo de cualquier persona es tener una buena autoimagen. Sus padres aquí tienen un papel muy importante reforzando los logros que vaya consiguiendo.

Es fundamental decirle que apreciamos el gran esfuerzo que está haciendo.

Antes de enfrentarse a una situación temida, es importante pactarlo previamente si se observa que está nervioso. Que el adolescente se tome su tiempo para poner en marcha las estrategias aprendidas y pueda comprobar cómo desciende la ansiedad. En el momento en qué esté preparado, se le puede decir: “cuando estés listo, adelante”. Que sienta que él/ella decide afrontarlo en lugar de sentirse empujado a ello.

Si el malestar es excesivo y/o desproporcionado y los padres consideran que está afectando a su funcionamiento en el colegio y/o en otros ámbitos de su vida, lo recomendable es acudir a un especialista.

Finalmente, y sin ser menos importantes, a todo lector de este artículo, los invitamos a si alguno de sus hijos/as, amigos o familiares, presenta alguna de las características nombras con anterioridad realice una apropiada consulta con especialistas en el área, recordemos que un tratamiento precoz siempre tendrá mejores pronósticos.

Referencias de interés:

(1) Kessler RC, Angermeyer M, Anthony JC, et al. Lifetime prevalence and age-of-onset distributions of mental disorders in the World Health Organization’s World Mental Health Survey Initiative. World Psychiatry 2007; 6: 168–76.

Cárdenas EM, Feria M, Palacios L, De la Peña F. (2010). Guía Clínica para los Trastornos de Ansiedad en Niños y Adolescentes. Ed. S Berenzon, J Del Bosque, J Alfaro, ME Medina-Mora. México: Instituto Nacional de Psiquiatra. (Serie: Guías Clínicas para la Atención de Trastornos Mentales).

Caracterización de la ansiedad en adolescentes y jóvenes con hiperhidrosis primaria, “Caracterization of Anxiety on Adolescents and Young People with Hyperhydrosis” ,Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2014, 11(1)

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