ansiedad y alimentacion
ansiedad y alimentacion
Nutrición

COVID-19, aislamiento, ansiedad y alimentación 

COVID-19, aislamiento, ansiedad y alimentación 

Durante los últimos 2 años, la pandemia por COVID-19 se ha esforzado por desafiarnos tanto en lo físico como en lo emocional, y dentro de las áreas más afectadas nos encontramos con la alimentación.

¿Sientes que la pandemia ha alterado tu relación con la comida?

Descubre por qué aquí.

¿Cuál es la relación entre la pandemia y la alimentación?

A contar del año 2020 nos hemos enfrentado al aislamiento social, la falta de contacto con nuestros seres queridos, y la dependencia casi exclusiva de las redes sociales como fuente de información y compañía.

En periodos de aislamiento tan marcados, las emociones negativas aumentan, y como resultado, muchos de nosotros utilizamos la comida para cubrirlas.

Si miramos las cifras de distintas investigaciones realizadas a nivel global, nos damos cuenta del gran aumento en los niveles de ansiedad, estrés y depresión en la población. Un exhaustivo estudio realizado el 2020 con el objetivo de medir la prevalencia de estas 3 condiciones a raíz del COVID-19, observó que las cifras llegaban al 29,6%, 31,9% y 33,7% respectivamente… En palabras más simples: 3 de cada 10 personas actualmente sufren de estrés o ansiedad o depresión… o una combinación de ellas.

¡Este valor es altísimo!

Por otro lado, el mayor problema de utilizar la comida para evitar enfrentarnos a estas emociones negativas, es que podemos caer en otra trampa: que nuestro cerebro comience a asociar la comida como único método para alcanzar el bienestar y la felicidad, produciendo una alteración en nuestro patrón de alimentación normal y llevando a la alimentación emocional, lo que eventualmente puede desencadenar otros trastornos de alimentación.

Emociones detrás de la alimentación emocional

Aunque todos estamos de acuerdo en que las medidas de confinamiento son efectivas para controlar la dispersión del COVID-19, ciertamente se han desarrollado pocas guías sobre lo que deberíamos hacer para mantener nuestras rutinas de alimentación, ejercicio y actividades en general.

Esta dificultad para mantener una “vida normal” nos ha pasado la cuenta, y no podemos hacer oídos sordos a los efectos secundarios que generó el estar confinados a nuestros hogares, y el haber cambiado nuestros hábitos, horarios y rutinas abruptamente para acomodarnos a una nueva realidad.

Además, otros factores asociados a la pandemia también han contribuido a aumentar nuestros niveles de ansiedad, ¿te imaginas cuáles son?

Saca lápiz y papel y chequea con cuántos de ellos te identificas:

  • Incertidumbre y frustración sobre el futuro
  • Miedo al contagio propio y de personas cercanas
  • Dificultades económicas o laborales
  • Aburrimiento y falta de vida social
  • Incertidumbre sobre acceso a alimentos o falta de ellos
  • Mayor uso de RRSS y exposición a contenidos estigmatizantes sobre peso e imagen corporal
  • Preocupación por el peso o mayor presión por tener que comer o verse de cierta forma

Todo esto, sumado al nuevo protagonismo que ha tomado nuestra vida virtual, genera alteraciones emocionales que nos llevan a adoptar conductas poco saludables para sentirnos mejor… he aquí donde entra en escena la comida.

Una rápida solución a través de la comida

Todos estos factores llevan a alteraciones en el ámbito de la alimentación en personas susceptibles.

Una de las alteraciones más comunes es la alteración del patrón de consumo, donde se tiende a preferir “alimentos hiper palatables”, es decir, alimentos ricos en energía, grasas y azúcares, por sobre otras opciones más saludables. Además, la mayoría de ellos se puede categorizar como alimentos ultraprocesados, que por sí mismos traen múltiples consecuencias.

Estos alimentos hiper palatables representan una solución relativamente rápida y fácil para mitigar las emociones negativas (como la ansiedad y el estrés)… De hecho, a mayor nivel de ansiedad, mayor consumo de frituras, dulces o bebidas azucaradas.

Esta selección de alimentos tarde o temprano lleva a consecuencias para la salud física y mental, y aquí es donde otros trastornos relacionados a la ingesta se empiezan a hacer visibles… como la restricción de la ingesta, la ingesta compulsiva, o la ingesta emocional.

¿Cómo podemos reconocer la disfunción en nuestros patrones de alimentación?

Recoge una vez más tu lápiz y chequea cuántas de estas afirmaciones reconoces:

  • Experimentas cambios en tu patrón de alimentación o nivel de actividad física.
  • Sientes cambios de humor notorios
  • Prefieres comer en soledad o aislado de otras personas
  • Tus hábitos de alimentación son distintos a los “habituales” o has empezado a evitar ciertos alimentos
  • Te notas más preocupado por tu peso o imagen corporal
  • Emites juicios negativos sobre lo que comes o cómo te ves

¿Sientes que podrías estar experimentando alguno de estos síntomas?

Manejar la negatividad en pandemia

Por si necesitas escucharlo… Es normal no sentirte normal.

Si te sientes más cansado/a, agobiado/a, estresado/a, ansioso/a y con dificultades para retomar la vida tal cual la dejaste antes de la pandemia, no estás solo/a.

¿Qué hacer para salir de esta situación?

La mejor opción siempre será pedir ayuda a un profesional de la salud. Obtener un diagnóstico y tratamiento oportunos son la mitad del camino a recorrer.

… Si todavía no estás convencido de agendar una consulta con un profesional, aquí te dejo otros consejos que puedes ir practicando en tu día a día:

  1. Deja de castigarte con reglas rígidas sobre lo que deberías comer, o sobre cómo deberías verte. No hay moldes de cuánto comer ni de cómo lucir que apliquen a todo el mundo.
  2. Reconoce cuando emitas juicios sobre tu comida o tu físico, y llévalos a la neutralidad. Evita las connotaciones negativas para referirte a alimentos o a tu cuerpo.
  3. Utiliza otras técnicas distintas a la comida para manejar sentimientos incómodos. Aquí un spoiler: una terapia psicológica te ayudará a desarrollarlas más fácilmente.
  4. Maneja tus expectativas sobre cómo crees que deberías comportarte o verte. Muchas veces las expectativas irreales son una barrera que dificulta tu camino hacia la recuperación.
  5. Limita tu tiempo en RRSS. Así como lo lees, evita las cuentas que empeoran tu autoestima y las que te llenan de mensajes negativos o poco saludables. Reemplázalas por cuentas que te hablen desde la autocompasión y positividad. ¡Verás como hace una diferencia enorme!

¿Qué te parece?

¿Sientes que el COVID-19 ha impactado en tu alimentación?

¡Cuéntame en los comentarios!

Referencias

Puede que te interese

Más en:Nutrición