Desde la cotidianidad de nuestra familia hasta las distintas áreas del saber del ser humano, así como las artes en general, las culturas y religiones, el amor ha ha estado presente en las experiencias y expresiones de estas distintas áreas. Incluso en este mes de febrero, se ha consagrado un día para celebrar el amor que se establece en el vínculo afectivos, dos personas que se aman, se aceptan mutuamente, se apoyan para ir logrando aquellos proyectos que mantiene unido el compromiso de ese vínculo. Durante muchas épocas se le ha llamado el amor romántico, caracterizando al amor como aquella fuerza que permite que las personas puedan en conjunto enfrentar mejor las adversidades de la vida.

Hoy en día el amor ha logrado una mayor flexibilidad a su forma de vivirse, por lo que diversas perspectivas comienzas a convivir en nuestra sociedad. Distintas expresiones de amor son aceptadas y valoradas por la sociedad, componiendo una diversas de formas para amarse. Por esta razón que te presentamos dos visiones de dos famosos psicólogos que nos podrían servir para reflexionar sobre lo que entendemos del amor.

El triángulo del amor de Robert Sternberg

Robert Sternberg psicólogo estadounidense, propuso la idea de que las expresiones y vínculos amorosos se caracterizaban por la conexión entre necesidades que en el encontramos su respuesta y tranquilidad.

Ideó su pensamiento a través de un triángulo, que explicaré ocupando algunas palabras específicas que no fueron ocupadas necesariamente por el autor, pero en mi opinión nos puede ayudar a entender desde otra mirada este famoso triángulo.

En el triángulo, los vértices representan +las necesidades* que el vínculo afectivo nos permite satisfacer. Estas serían: - Cariño: lo entenderemos como la necesidad de sentir confianza con otras personas, compartir afectos e historias. Esta necesidad la podemos cubrir en las relaciones familiares, donde sin compromisos necesarios, la intimidad logra vivirse de forma natural, aprendiendo a sentir confianza, a compartir afectos e historias. - Pasión: la entenderemos como la necesidad sexual propia de cada persona. Esta necesidad puede vivirse con otra persona sin experimentar alguna intimidad afectiva, cariño o un grado de compromiso. Popularmente hoy en día se le llama “touch and go”. - Compromiso: lo entenderemos como la necesidad de sentir la seguridad en el vínculo que se tiene con otra persona. Las relaciones laborales, al estar determinadas a ciertas funciones, nos entregan seguridad del comportamiento y trato que podemos establecer en pos de un proyecto en común.

Los lados del triángulo representan formas de amor en donde se combinan dos de las necesidades descritas anteriormente.

  • Amor Romántico: Cuando se vive la pasión y el cariño, pero no tenemos compromiso. Puede ser una aventura amorosa o un amor libre.
  • Amor Social: Cuando se vive el cariño y el compromiso, pero no hay pasión. Aquí la amistad es uno de las principales formas en que se manifiesta este tipo de amor.
  • Amor Fatuo o vacío: Cuando se vive la pasión y el compromiso, pero hay cariño. Matrimonios que pierden la comunicación e intimidad emocional o la confianza, pero aún se mantiene el compromiso y la pasión, pero… ¿el sentido?

Y Por último, el área del triángulo representa al amor pleno, aquel vínculo afectivo que nos permite sentirnos con pasión, cariño y compromiso.

¿Cómo crees que puedes llegar a ese amor pleno? ¿Crees que las personas debemos vivir todas las formas de amor para poder reconocer el amor pleno?

Los pseudoamores de Eric Fromm

Eric Fromm (1900-1980) fue un destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo, con una gran variedad de libros escritos, entre los que destaca unos de sus best seller, “El arte de amar” (1959), en donde nos da distintas miradas para construir una visión del amor. Entre las diversas miradas plantadas en la obra, se encuentra una que habla de los pseudoamores, en donde las relaciones pueden volverse poco placenteras para una o ambas partes de la relación. Referenciando desde el libro anteriormente señalado, estos pseudoamores serían:

Amor idolátrico Si una persona no ha alcanzado el nivel correspondiente a una sensación de identidad, arraigada en no lograr concretar sus deseos o características a su propia realidad, entonces esta persona tiende a idolatrar a la persona amada. La persona está obsesionada con autopercepciones que no logra identificar en sí misma, por lo que los proyecta a la persona amada, a quien adora como al sumun bonum, portadora de todo amor, toda luz y toda dicha.

Amor sentimental Su esencia consiste en que el amor sólo se experimenta en la fantasía y no en el aquí y ahora de la relación con otra persona real. La forma más común de tal tipo de amor es la que se encuentra en la gratificación amorosa substitutiva que experimenta el consumidor de películas, novelas románticas y canciones de amor. Todos los deseos insatisfechos de amor, unión e intimidad afectiva hallan satisfacción en el consumo de tales productos. Una pareja suele vivir proyectando sus fantasías y deseos hacía el futuro.

Amor neurótico Consiste en el uso de mecanismos proyectivos a fin de evadirse de los problemas propios y concentrarse, en cambio, en los defectos y flaquezas de la persona “amada”. Los individuos se comportan en ese sentido de manera muy similar a los grupos, naciones o religiones. Son muy sutiles para captar hasta los menores defectos de la otra persona y viven felices ignorando los propios, siempre ocupados tratando de acusar o reformar a la otra persona.

Amor neurótico progenitor Radica en el hecho de que uno o los dos “amantes” han permanecidos ligados a la figura de un progenitor y transfiere los sentimientos, expectaciones y temores que una vez tuvieron frente al padre o la madre, a la persona amada en la vida adulta; tales personas no han superado el patrón de la relación infantil, y aspiran a repetirlo en sus exigencias afectivas en la vida adulta. En tales casos, la persona sigue siendo, desde el punto de vista afectivo, una persona de dos, cinco o doces años, mientras que, intelectual y socialmente, está al nivel de su edad cronológica. En los cases más grave, esa inmadurez emocional conduce a perturbaciones en su afectividad social; en los más leves, el conflicto se limita a la esfera de relaciones personales íntimas. Uno o los dos “amantes” buscan superar la imagen paterna o materna a través de su pareja.

Amor por satisfacción sexual El amor no es el resultado de la satisfacción sexual adecuada; por el contrario, la felicidad sexual –y aun el conocimiento de la llamada técnica sexual- es el resultado del amor. Si aparte de la observación diaria fueran necesarias más pruebas en apoyo de esa tesis, podrían encontrarse en el vasto material de los datos psicoanalíticas. El estudio de los problemas sexuales más frecuentes-frigidez en las mujeres y las formas más o menos serias de impotencia psíquica en los hombres-, demuestra que la causa no radica en una falta de conocimiento de la técnica adecuada, sino en las inhibiciones que impiden amar. El temor o el odio al otro sexo están en la raíz de las dificultades que impiden a una persona entregarse por completo, actuar espontáneamente, confiar en el compañero sexual, en lo inmediato y directo de la unión sexual. Si una persona sexualmente inhibida puede dejar de temer u odiar, y tornarse entonces capaz de amar, sus problemas sexuales están resueltos. Si no, ningún conocimiento sobre técnicas sexuales le servirá.

Amor como trabajo en equipo Lo más importante es encontrar un refugio a la sensación de soledad que, de otro modo, sería intolerable. En el “amor” se encuentra, al fin, un remedio para la soledad. Se establece una alianza de dos contra el mundo, y se confunde ese egoísmo con amor e intimidad. La importancia que se otorga al espíritu de equipo, la tolerancia mutua, etc., es algo relativamente reciente. Un concepto de amor en el que la mutua satisfacción sexual suponía ser la base de las relaciones amorosas satisfactorias, y, especialmente de un matrimonio feliz.

¿Crees que has vivido alguna vez en tu vida alguna de estos pseudoamores que describió Fromm?

Finalmente, no podemos no comunicar una última idea para ayudar a cuidar el sentimiento del amor, esencial para el bienestar del ser humano. En una relación se viven muchas emociones, se combinan dos historias y dos formas de ver el mundo, que si no llegan a un entendimiento, la relación puede volverse nociva, problemáticas y destructivas, tal como hoy en día suelen llamar, las denominadas “relaciones tóxicas”, que pueden darse a nivel de pareja, de familia, de amistades o de compañeros de trabajo.

¿Cómo las podemos identificar?

Parafraseando algunas de las ideas del filósfo frasés Jean Paul Sartre (1905-1980): “Quien quiera ser amado, debe querer la libertad del Otro, porque de ella emerge el amor, pues en su libertad la persona sabe cómo expresar el cariño y formas de afecto. Por el contrario, al someter a ciertas normas o reglas, la persona se comienza a volver como un objeto dentro de esas reglas, y de los objetos no podemos recibir amor”. Es decir, la forma de la interdependencia emocional que podemos generar en el vínculo amoroso, es solo permitiéndole al otro expresarse libremente, cuando sentimos amor.

Pero, de manera más simple, podemos comparar los siguientes puntos para orientarnos a reflexionar sobre si la relación se está volviendo más “tóxica”, para no llegar a momentos que después podemos arrepentir.

  1. En una relación plena, madura, tú puedes ser tú mismo(a). En una relación tóxica no puedes ser tú mismo(a), lo cual ocasiona rabias internas que provocan inusuales discusiones cuando pasan tiempo, juntos.

  2. En una relación plena, tú y tu pareja se confían mutuamente. En una relación tóxica puede estar las acciones de controlar los tiempos, las amistades, las redes sociales, entre otras.

  3. En una relación plena tiendes a sentirte comprendido, aceptado y libre, teniendo una gran sensación de bienestar. Al contrario, en una relación tóxica tiendes a sientes a sentir más culpable, menospreciado y obligado en tus tiempos.

  4. En una relación plena valoran tu individualidad, tus tiempos, tu familia, tus amistades, tus pasatiempos y tus deberemos. En una relación tóxica no tienes tiempo para tus individualidades.

Simón Michell

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Simón es un psicólogo con 9 años de experiencia en psicología clínica, especializado en trastornos relacionados con las adicciones, haciendo gran parte de su formación profesional en esa área, incluida su tesis de título. En paralelo también se he focalizado en el ámbito de los trastornos ansiosos como el TOC o TAG, y trastornos del ánimo, como depresión y TAB. Trabaja desde un enfoque psicoanalítico relacional.